Nuestra historia

Más de dos décadas creciendo, reinventándonos y llevando la experiencia audiovisual al siguiente nivel.

Los orígenes

A principios de los años 2000, cuando el mundo del directo todavía era analógico y los montajes se hacían con más ganas que recursos, Jorge decidió lanzarse a crear algo propio: Mitamita. Lo que empezó como una pequeña empresa dedicada a conciertos locales y eventos modestos —de esos donde todo se monta con cariño, cables al hombro y mucha ilusión— pronto se convirtió en un proyecto que no dejaba de crecer.

Mitamita era trabajo duro, carretera, aprendizaje constante y noches interminables entre focos, altavoces y escenarios improvisados. Cada evento, por pequeño que fuese, fue construyendo los cimientos de lo que años después sería Sonimitar. Con el tiempo, la empresa amplió equipo, mejoró procesos e incluso dio un paso más con la apertura de un pequeño estudio de grabación: sencillo, funcional, y perfecto para los proyectos de la época. No era gran cosa, pero fue un símbolo de evolución, de movimiento y de ganas de avanzar.

 

 

En 2017 llegó uno de los grandes cambios: Mitamita dio paso a Sonimitar. El nombre cambió, pero la esencia se mantuvo. Con esta nueva etapa llegaron más servicios, producciones más completas y la entrada en eventos de mayor formato. Teatro, conciertos, técnicas combinadas, iluminación, sonido, audiovisuales… Sonimitar empezó a convertirse en una empresa capaz de cubrir muchas más necesidades del sector profesional.

A medida que Sonimitar crecía, también cambiaba su forma de trabajar. Cada proyecto era un reto, una oportunidad para aprender, mejorar y superar expectativas. El equipo se consolidó, con método, visión y una ambición clara: que cada producción impacte y funcione a la perfección.

Su nombre empezó a sonar en nuevos escenarios: productoras, ayuntamientos, compañías de teatro y eventos corporativos confiaban en ellos. El almacen creció, el personal aumentó y aquel pequeño proyecto familiar se transformó en una empresa capaz de asumir montajes de cualquier tamaño, sin perder la pasión y la dedicación que siempre han sido su sello.

2021: El cambio

Ese año supuso una transformación profunda, una renovación total que no se limitó a actualizar equipos: cambió la mentalidad, la organización y la manera completa de trabajar. La empresa se reestructuró desde dentro, se ordenaron los procesos, se profesionalizó la logística y se adoptó una visión mucho más actual del sector. Además, la llegada de una nueva generación con ideas frescas, formación sólida y ganas de impulsar la empresa marcó un salto cualitativo enorme. Desde entonces, Sonimitar dejó de limitarse a montar eventos para dedicarse a diseñar producciones completas, cuidando cada detalle con precisión y planificación. El cambio fue tan evidente que muchos clientes lo notaron desde el primer proyecto de esta nueva etapa.

Hoy, Sonimitar es la suma de dos mundos: la experiencia de todos estos años y la visión renovada de quienes han llegado para llevarla más lejos. Mantenemos la cercanía y la dedicación del principio, pero con el nivel técnico y la estructura de una empresa moderna, preparada para cualquier escenario: festivales, teatro, corporativos, conciertos o producciones audiovisuales a gran escala.

Sonimitar no es solo un servicio.
Es evolución, es trabajo, es aprendizaje constante.
Es la historia de cómo una idea pequeña se convirtió en una empresa que sigue creciendo… sin perder nunca la magia del directo.